No todo es fotografía



Cuando cambias de destino, todo cambia.
A veces el idioma, una de los primeros problemas,las comidas, sus ingredientes y hasta la forma de hacer la compra.
Si ir al super a una compra rápida, te lleva una hora, ya no hablemos de la otra, una eternidad!!!

De repente te dedicas como loco a buscar productos españoles. 
Eses por los que no pagarías ni loca en España, se vuelven imprescindibles, a veces pagando cuatro veces más.
Es que el patriotismo nos sale cuando estamos fuera...

Empiezas a leer los ingrediente, esas grasa saturadas y ese aceite de palma del que huyes, ya no sabes si te acompaña en la cesta de la compra.
Miras y remiras la fecha de caducidad o consumo preferente y pasan las horas. Solo tienen dos cosas en la cesta, no has comprado ni la mitad de lo que necesitas y los productos milagro de los que echabas mano en España, han desaparecido.

Todos los días te rompes la cabeza para discurrir un menú saludable, fácil y de ingredientes conocidos y en stock.
Dónde están esas "latillas" socorridas, esas que te ayudan a preparar una ensalada o una pasta y te socorren el día.
Hasta hacer una tortilla de patatas se vuelve difícil, cuando ves que tus patatas fritas se han convertido en un "espaparruche" de color indescriptible y de sabor desconocido.

Dónde está mi olla rápida que me evitaba la hora y media del puchero de garbanzos. Dónde la batidora que me ahorraba una contractura en el húmero y el radio y me dejaba la textura ideal para mi manjar de sobremesa. Dónde esa pota multiusos que lo mismo cuece, que fríe que hace de wok.

Al final te das cuenta de que dispones del tiempo para realizar los garbanzos a fuego lento, que lo has dejado todo, y tu única ocupación es realizar una comida con amor.
Que no necesitas veinte mil cachivaches, y que una vez dominas el establecimiento de tu materia prima todo va sobre ruedas.
Te das cuenta que incluso con el tiempo podrás semi entenderte con tus vecinos del rellano al que con timidez dices "bună dimineața", pero mientras tanto toca sufrir.

Quizá alguien se sienta aludido, alguien sienta como suyo este relato.
Yo llevo un mes en Galaţi ,România, y por ahora este es mi día a día, más adelante a ver que pasa... os iré contando.

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